Caso de éxito: de avalista arruinado a empezar de nuevo, libre de deudas

Cuantía de la exoneración: 80.364,44€

La situación de partida

Antonio Ramírez Vela tiene 52 años, un grado de discapacidad reconocido del 33% y trabaja desde hace cuatro años como encargado de lavandería en un Centro Especial de Empleo. Es una persona trabajadora, responsable con sus pagos y, sobre el papel, nada en su vida indicaba que terminaría al borde de perderlo todo.

Su problema no nació de un mal uso del crédito ni de gastos innecesarios. Nació de un gesto de confianza: avaló personalmente una póliza de financiación de la empresa que administraba su mujer. El banco exigió su firma como aval solidario para conceder el crédito, pese a que Antonio no era socio ni obtenía ningún beneficio del negocio.

Cuando la empresa cerró en 2020, la entidad bancaria fue directamente a por él. De la noche a la mañana, Antonio pasó de gestionar sus propias finanzas con normalidad a cargar con una deuda empresarial que multiplicaba varias veces sus ingresos anuales.

A eso se sumaba lo cotidiano: la hipoteca de la vivienda habitual, dos hijos a su cargo (uno menor de edad), y una esposa con una situación laboral inestable desde el cierre del negocio familiar. Tenía patrimonio (su casa, un coche y2 una caravana) pero eran bienes necesarios para vivir, no una solución frente a una deuda de ese tamaño.

El punto de inflexión

Antonio llegó a nuestro despacho convencido de que iba a perder su vivienda. Tras estudiar su caso, la vía estaba clara: un concurso de acreedores voluntario para persona física, con solicitud de exoneración del pasivo insatisfecho (EPI), articulado a través de un plan de pagos que evitara la liquidación de su casa.

Preparamos toda la documentación (memoria de la historia económica y jurídica, listado de acreedores, valoración patrimonial) acreditando que se trataba de un concurso sin masa, sin bienes realizables susceptibles de repartir entre los acreedores más allá de los ya afectos a garantías, y sin ninguna acción de reintegración o responsabilidad de terceros pendiente de ejercitar.

El resultado

El juzgado de lo Mercantil dictó Auto estimando íntegramente la solicitud de exoneración definitiva, declarando extinguidos los créditos recogidos en el listado de acreedores, entre ellos:

DeudaImporte exonerado
Póliza de crédito bancaria (aval)75.000,00 €
Préstamo hipotecario asociado5.364,44 €
Total exonerado80.364,44 €

El concurso se concluyó por insuficiencia de masa activa, y Antonio quedó liberado de la totalidad de su pasivo insatisfecho, conservando su vivienda habitual y pudiendo, por fin, empezar de nuevo sin la losa de una deuda que nunca debió pesar sobre él.

Por qué importa este caso

Es el ejemplo perfecto de para qué existe la Ley de Segunda Oportunidad: personas que actuaron de buena fe (en este caso, por ayudar a su familia) y que, sin esta herramienta, arrastrarían una deuda impagable durante el resto de su vida. Un aval firmado con confianza no debería significar la ruina permanente de quien lo firmó.

Nombres y datos identificativos ficticios, para preservar la confidencialidad del cliente. Cifras y circunstancias del
caso, reales.

Cesar Paunero abogado segunda oportunidad
Abogado especializado en Derecho Concursal y Bancario. Administrador Concursal en  | Web |  + posts

Graduado en Derecho en la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Carlos III de Madrid, actualmente abogado colegiado del Ilustre Colegio de abogados de Madrid y administrador concursal.

Socio fundador de Paunero & Jerónimo Abogados , donde ha desarrollado su trayectoria profesional asesorando tanto a personas físicas como jurídicas a buscar la mejor solución para resolver su situación de insolvencia.

Hasta la actualidad miles de personas han sido asesoradas por este letrado para ver canceladas o restructuradas sus deudas en aplicación de la ley de segunda oportunidad y otros recursos que nos ofrece la legislación concursal.