Derecho Concursal

Concurso de acreedores de empresas

Cuando una empresa entra en una situación de insolvencia (no puede hacer frente a todas sus obligaciones) es importante tomar las decisiones adecuadas para que esas deudas no acaben siendo responsabilidad de sus administradores. En muchas ocasiones, esta solución pasa por solicitar el concurso de acreedores de la empresa en el momento oportuno, ya que los retrasos en este tipo de cuestiones pueden darnos muchos quebraderos de cabeza en el futuro.

Abogados especialistas en Derecho Concursal

Desde nuestro despacho asesoramos a empresarios cuyas empresas (o ellos mismos) se ven afectos por una situación de insolvencia. En este punto, debemos hablar del llamado concurso exprés, que es el medio más rápido para liquidar y disolver una empresa con deudas y sin bienes. Lo que sin duda nos va a permitir dar carpetazo a una aventura empresarial evitando problemas en el futuro.

En el caso de que nuestra empresa, aunque insolvente, disponga de bienes en su patrimonio, es posible que de nuevo la solución sea el concurso de acreedores, que podrá desembocar en una de estas dos fases:

  • Fase de liquidación: En la cual se procederá a liquidar los bienes que la empresa tenga y a pagar a los acreedores respetando el orden de prelación de créditos que la ley determina.
  • Fase de Convenio: Si la empresa, aunque se encuentre afectada por una situación de insolvencia, sigue teniendo viabilidad, es posible en el seno del procedimiento concursal, proponer a los acreedores una seria de quitas y esperas para que la empresa pueda mantener su actividad e intentar salvarla. La propuesta de convenio, que como ya adelantábamos, debe ser aceptada por una parte de los acreedores, que será votada en junta, y si consigue el apoyo suficiente, será aprobada por el juzgado, salvando de esta forma a la mercantil de su liquidación y posterior extinción.

Concurso de acreedores de persona física

Igual que las empresas, las personas físicas pueden verse afectadas por una situación de insolvencia técnica, al no poder hacer frente a sus obligaciones de pago y a sus gastos ordinarios.

En este caso, de nuevo es importante actuar a tiempo, ya que, como desarrollamos en al apartado de Ley de Segunda Oportunidad, el concurso de acreedores de una persona física, siempre y cuando se promueva de forma correcta, terminaría con la exoneración de las deudas, lo que plantea una solución optima para este tipo de personas.

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